Los Amigos del Louvre celebran 120 años con un gran concierto

Los Amigos del Louvre celebran 120 años con un gran concierto

El 19 de septiembre próximo, un gran concierto celebrará “120 ans d’Amitié pour le Louvre 1897–2017” o sea “120 años de Amistad para el Louvre 1897-2017”. Será, de modo excepcional y por primera vez, en el magnífico e imponente espacio del Museo, dedicado a la escultura: la “Cour Marly”. El sentimiento de confraternidad, que existe entre los miembros de la asociación y quienes rigen una institución única, se manfestará en esa noche de arte, convivencia y regocijo. Si lo pudieran los 60,000 inscritos en la Sociedad de los Amigos del Louvre asistirían a este aniversario.

Sociedad de Amigos

La “Société des Amis du Louvre” –Sociedad de los Amigos del Louvre- ha mantenido ese nombre desde su creación. Un Consejo de 32 miembros la encabeza, reunido con frecuencia por un Comité directivo y su Presidente, personalidad de muy altos méritos culturales y artísticos -elegido cada cuatro años y que suele ser reelegido-.

Esta actividad permanente del núcleo gestor se transmite a los miembros de la asociación, jerarquizada en Benefactores, Socios y Adherentes, según su contribución económica: la participación puede ser individual o familiar. Todos reciben la Carta mensual del Louvre y el Boletín asociativo.

Cada miembro se vuelve automáticamente en un mecenas, pues su cotización – la minima aun- se convierte en fracción de un aporte, donando al Museo piezas valiosas para el enriquecimiento de su colección.

Dar y recibir

Si la tecnología digital ha facilitado la comunicación, se conserva el envio por correo de la magnífica revista del museo, “Grande Galerie”, del Boletín, del opúsculo detallado de actividades del museo, siendo estas publicaciones trimestrales. Cada miembro de la Sociedad las recibe.

Otros provechos de la membresía son la entrada gratuita al Museo del Louvre -colección permanente, exposiciones temporales, actividades de animación -, y el privilegio de obviar la siempre larga fila de espera.

Cabe señalar, y ello forma parte de una acción educativa, que a partir de los cuatro años de edad un niño puede tener su tarjeta, que le ofrecen entonces padres y abuelos… Pequeñito, él aprende así a querer el Louvre… como lo propone un encantador afiche promocional.