Todo por ver

 

Una sociedad que se mira y se construye a partir de imágenes. Una superficie que hoy revela, se muestra y nos muestra que aún hay Todo por Ver, todo por decir, mucho por hacer y pensar. Hipervisualidad, sobreproducción, acumulación de imágenes, consumo permanente, volatilidad, desecho instantáneo y comunicación visual que sustituye otras formas de entendernos, son sólo algunos de los aspectos del contexto actual en el que nos encontramos. Mostramos este conjunto de miradas que no intentan hacer un recuento o antología, ni siquiera un mareo o un panorama acerca de la creación fotográfica de los últimos años en México. Es una propuesta de ideas y líneas de pensamiento vueltas imágenes, que buscan construir frases, puentes, comunidad y propiciar diálogos. Diferentes generaciones, diferentes aproximaciones, realidades, búsquedas, ficciones e intereses. Una edición ecléctica y aparentemente disléxica, una agrupación que no responde a criterios de catalogación ni a principios conceptuales o teorías académicas, mucho menos a cerrar capítulos.

Vitalidad, potencia, diversidad, pluralidad, identidad, sexualidad; mirar al otro, mirarse a sí mismo, tantos universos y tantas maneras de ver, condensar, provocar y evocar. El contenedor fotográfico que se desparrama. Lo cercano y próximo es también lo enrarecido e irónico, lo perturbador y lo conocido. Al estar todo por verse, se desarticula el discurso individual tomando imágenes sueltas de series cerradas para recombinarlas con otras, en un ejercicio de fraseo libre, buscando otra musicalidad y tesitura. Una reinterpretación de partitura, otras posibilidades de lectura en un parpadeo aparentemente aleatorio. ¿Para que ordenar lo que por sí solo se acomoda? Las posibilidades: infinitas. La imagen como potencia, como voz, como acento, como contrapunto y como ancla para una sociedad que aún se sigue construyendo, aún se autonomía y reconoce, que duda y se asombra.

Toda comunidad debe enfrentar a su propio monstruo, mirarlo a los ojos de frente. Sólo reconociéndolo será posible vencerlo, atajarlo. El Estado de las cosas, nos confronta y nos lacera. Nos cuestiona y nos incomoda. Si éste no es el espacio para esto ¿entonces cuál es? Como una bomba de racimo la imagen de violencia se esparce sin control, arrasándolo todo silenciosamente, un fantasmal acecho que no es posible vivir haciéndola hábito, pero tampoco es ético censurarla o no mirarla. Como un espejo la imagen nos disloca e incomoda, nos desencaja pero nos confronta: ¿Qué estamos haciendo, qué hemos dejado de hacer, qué debemos hacer? Este estado de las cosas es un grito desesperado que invoca y convoca. Nunca más.

¿Un imaginario fotográfico mexicano? ¿Una conclusión sobre lo que es la fotografía mexicana? ¿Una definición de lo que aquí se muestra? ¡Imposible! No existe un sólo criterio para definirla, no existe una sola manera de abordarla, no es factible una conclusión; preguntas, sólo preguntas, ninguna respuesta, ninguna certeza. Ideas que buscan ser puestas en duda, planteamientos que buscan eco en las lecturas, toma de postura y rutas de navegación que cada espectador establecerá.

 

Todo por ver ….
o lo nunca visto

Recibir en la Galería Nacional de Bellas Artes una muestra de fotografía mexicana es un motivo de particular alegría. Aparte de que se suele considerar como la mejor expresión fotográfica de América Latina, a menudo la identificamos con procesos históricos y figuras incomparables, así testimonios visuales de la Revolución Mexicana y sus héroes, obras maestras de Manuel Alvarez Bravo y Graciela Iturbide, innumerables retratos de Diego Rivera y Frida Kahlo… Una visión muy parcial, cuando el caudal de cámaras, mentes y ojos no tiene límites. Con esta colectiva de 57 obras accedemos al período contemporáneo, a su eclecticismo, a su valentía, a su estética tan plural… Se llama Todo por ver… o para la mayoría de nosotros lo nunca visto. Procede del Museo Cuatro Caminos de la Fundación Pedro Meyer, y agradecemos a la Embajada de México el privilegio de una revelación, ese goce (más que) visual al descubrir la captación emotiva de una realidad exuberante, fuerte y poética, apropiada sino transformada. Aquí, se pretende abolir la diferencia entre autorías magistrales, confirmadas, emergentes, jóvenes, al menos es la impresión nuestra. Prácticamente todas las imágenes alcanzan un grado de provocación, saliendo voluntariamente de lo ordinario, y, cuando es cotidianidad, la vuelven original e insólita. Cada foto pide que la miremos en detalle para que tome su pleno sentido. La exposición Impone su complejidad en cuanto a las imágenes que presenta, proponiendo una serie de temas y enfoques no alineados sobre un estilo o un sujeto determinado. La misma diversidad se hace más patente, por el hecho de que ha intervenido una curaduría, la cual comunica una opción selectiva y las predilecciones de los curadores. Por otra parte, este conjunto rechaza el concepto cerrado de fotografía nacional a partir de temas, tradiciones y visiones… Fuera de que la exclusión nacionalista ha perdido todo sentido, es mexicana esta fotografía hecha por fotógrafos del país. Ahora bien, la identidad, reside en el ambiente, el lugar, la gente, (re)tratados y (re)interpretados por los fotógrafos, gracias a la agudeza del ojo, la idea expresada, el compromiso jamás evadido. Estas tomas… de consciencia, sí, son mexicanas. Además, no solo basta mirar las fotografías, sino leer el excelente texto , aclarador y perturbador, de Francisco Mata Rosas y Gerardo Montiel Klint, curadores.